Un amor excéntrico es el que los aficionados de Blooming
demuestran por sus banderas o trapos, como se conoce en la jerga
popular. Detrás de esos gigantescos telones, que juntos cubren más de la
mitad de las graderías del Tahuichi, existe mucha pasión, protección,
dinero invertido y orgullo. La presentación de estos se ha convertido en
un duelo extra de la barras archirrivales y la medida exacta para
demostrar cuanto quieren a su equipo.
A cinco días del primer superclásico por la Copa Cine Center 2012, los
trapos están listos para volver al estadio, luego de haber recibido un
trato como objeto preciado. Siempre existieron las banderas, una más
grande que otra; algunas con dedicatorias y otras con leyendas
creativas, pero los telones gigantes se han puesto de moda hace poco.
Los que tomaron la iniciativa (2011) fueron Los Chiflados, de Blooming,
que maduraron la idea, reunieron el dinero y se pusieron manos a la obra
cuidando celosamente que sea un secreto. La tarea fue dura, pues
compraron rollos de tela, alquilaron un galpón y buscaron un grupo de
confeccionistas que se anime a realizar la obra. “Trabajaron más de 15
personas durante varias semanas. Logramos una bandera de 115x25 metros,
que costó unos Bs 47.000”, afirmó Carlos Rejas, líder de Los Chiflados.
Todo estaba saliendo como estaba planificado para sorprender en un
clásico, hasta que la información se filtró y llegó a oídos de La
Pesada, de Oriente. “Nos enteramos que nuestros rivales estaban sacando
otro trapito medio grandecito, por eso nos movimos para hacer el
nuestro”, aseguró Ángel Pérez, cabeza de la barra brava albiverde. Como
quedaba poco tiempo para el partido y no lograron reunir todo el dinero
(Bs 46.000) decidieron poner en prenda el vehículo de uno de los
miembros de La Pesada. De esa forma, pusieron a trabajar a 20 costureros
y contrataron al dibujante Soverón para lograr el trapo, de 150x40
metros, en un tiempo récord de 9 días.
En el Tahuichi ambos telones se lucieron y contagiaron de emoción al
resto del público, pero también se declaró la ‘guerra’ por teñir más
espacio de las graderías. “Decidimos hacer otra de 170x35, para tapar
absolutamente toda nuestra curva. Esa bandera costó Bs 100.000”, acotó
Carlos Rejas. “Una bandera no alcanza para tanto amor, es lo que
pensamos y volvimos a reunir dinero y a trabajar”, dijo el líder
celeste. “Fue difícil encontrar una persona que traslade su taller al
galpón que alquilamos y trabaje día y noche. Esa bandera tiene doble
costura y es de una tela más resistente”, acotó.
Con la misma mentalidad de imponer el color bluminista, Platea Celeste,
un grupo de aficionados organizados que se reúne en preferencia (al lado
de la curva de Blooming), también apostó por hacer su telón gigante, de
55x24 metros. “Coordinamos con Los Chiflados y ahora cubrimos toda la
curva y la mitad de la preferencia de color celeste. En la nuestra dice:
‘Nací para amarte, vivo para alentarte’, eso resume nuestro
sentimiento”, contó Juan Pablo Melgar, líder de Platea Celeste.
Estos telones son más que muchos metros de tela, son un sentimiento para
sus dueños, ya que los guardan con recelo. En el caso de los
orientistas, tienen un solo lugar, que es vigilado todo el tiempo, para
evitar un robo. Mientras que los celestes cambian de lugar
periódicamente. Para trasladar los trapos al estadio se requiere de al
menos 100 personas, que forman una especie de víbora, que llega
paralizando el tráfico vehicular.
“Te pueden insultar, corretear y golpear, pero nunca deben quitarte un
telón. Son una especie de trofeo de guerra, si llegan a arrebatártelo,
tus rivales lo lucirán en su curva como signo de victoria”, aseguró un
hincha que pidió la reserva de su nombre. Este sábado volverán a ser
expuestas como parte del folclore de las barras.
Con dinero de los hinchas
Los telones gigantes que lucirán este sábado las barras de Blooming y
Oriente, fueron financiados íntegramente por su gente. Los altos costos
fueron cubiertos con dinero reunido por aportes, rifas y donaciones, las
dirigencias nada tienen que ver.
“Es completamente un esfuerzo de los hinchas. Los dirigentes no
aportaron nada”, aseguró Juan Pablo Melgar, líder de Platea Celeste,
como repitiendo la afirmación del líder de Los Chiflados, Carlos Rejas, y
el de La Pesada, ‘Chichi’ Pérez.
Los tres grupos recurrieron a la tradicional ‘vaquita’ de diferentes
montos, de acuerdo a la capacidad del aportante. Solo Los Chiflados
tuvieron que recurrir a vender las entradas que les daba el club para
completar el monto y La Pesada se vio obligado a empeñar un vehículo.
Un Tratamiento especial
Muy resistente. Para confeccionar una bandera gigante, buscaron una tela
con cierta elasticidad y resistente. Se hizo doble costura en las
uniones.
Pintado. Para estampar leyendas y escudos se usó miles de litros de
pintura. Primero se pasa una base blanca y luego se da color.
Aire y ventilación. Para que no se arruinen, son mantenidas en cuartos
con ventiladores y aire acondicionado. Los de Oriente la asientan sobre
un piso falso de madera; los de
Blooming la cuelgan, para que no toque el piso. A veces las sacan a una quinta o al estadio, para que se ventilen.
Llega y se va escoltada. Más de 100 personas la trasladan, por el peso y para darle seguridad.
No al fuego. En el estadio la cuidan de los petardos.
Doblado especial. Un día antes deben extenderla y doblarla, para abrirla fácilmenten en el estadio.
Platea Celeste crece
Platea Celeste es un grupo de hinchas atípico, porque se reúnen en el
sector de preferencia, donde los asistentes son más recatados, pero
alientan a Blooming como la barra brava. Han conseguido distinguirse por
ser organizados y mostrarse uniformados; y ahora se destacan con un
gigantesco telón.
El pasado 20 de mayo este grupo cumplió un año de creación y lo celebró
con la presentación de su telón gigante. “Al principio éramos 10 amigos y
ahora el grupo es de 70 personas. Cuando les propuse hacer una gran
bandera me dijeron que estaba loco, pero terminaron apoyándome”, aseguró
Juan pablo Melgar, líder de Platea Celeste.
Este grupo se reúne periódicamente y creó una polera distintiva, que
solo pueden lucirla ellos. “Ya tenemos lista la chamarra, que vamos a
estrenar el sábado”, aseguró Melgar.
Se comunican por medio de una red del Blackberry Messenger y realizan
aportes para cada partido de acuerdo al recibimiento para el equipo que
planifiquen (unos Bs 150). La mayoría de sus integrantes son
profesionales y se calcula que 20 de ellos oscilan entre los 13 y 17
años y los otros cincuenta están entre los 20 y 30 años.
Dato
Dicen que los trapos guardan historia. No se lavan. Mientras más viejos y sucios, mejor.
El proceso de elaboración
El telón de Platea Celeste fue elaborado en mayo y puso a trabajar a más
de 30 personas en total. Se alquiló un galpón, en una zona alejada,
para unir la tela y poder pintarla. Se trabajó en secreto
El proceso del pintado se inicia realizando la silueta del gráfico con
lápiz y cotejando medidas exactas . Se continúa con una pasada de
pintura blanca, que sirve como base para luego pintar con otros colores.
El trabajo de pintado se realizó durante varias semanas de largas horas.
Casi todos los días, los pintores se quedaban a almorzar en el lugar y
se iban en las últimas horas de la noche.
El doblado de las banderas es otra acción clave, pues solo de esa forma
se garantiza su despliegue rápido y ordenado de las mismas en el
estadio. Los hinchas deben realizar este trabajo un día antes del
partido.
De acuerdo con el largo de la bandera se requiere de unas 50 o 100
personas para trasladarla. Es inevitable perjudicar el tráfico
vehicular.